El vasto y melancólico espíritu de escocia se halla en esta épica tierra de agreste belleza, que quedará grabada en el corazón de quienes viajen por sus nieblas, montes, rocas y brezos. las largas y soleadas tardes estivales son la compensación de tantos días de lluvia horizontal. en resumen, pura magia. la piedra cuenta historias por doquier. los túmulos de caithness y las estructuras de las hébridas exteriores dan testimonio de la destreza de los constructores prehistóricos; los castillos y los vestigios de los crofts (minifundios) abandonados reflejan la turbulenta historia de las highlands. hay que estar al aire libre, haga el tiempo que haga; nada es comparable a la visión de esas caras irritadas por el viento y sus botas embarradas, cuando toman un merecido whisky ante un buen fuego en un pub. el paisaje incita a la actividad, desde pasear por bosques hasta descender el monte en bicicleta, remar en kayak, ascender munros, recoger conchas en la playa u observar aves. pero lo mejor son los paisanos, por su hospitalidad y porque hablan sin tapujos; merece la pena conocerlos. • emprender la costa norte 500, una de las rutas de automóvil más espectaculares de europa. • atracarse de rico marisco fresco en ullapool, una linda localidad con puerto de postal. • mojarse los pies en harris, unas de las playas más bellas del mundo, en las islas occidentales. incluye: strathpeffer, dornoch, thurso y scrabster, durness, ullapool, kyle of lochalsh, skye, raasay, hébridas exteriores, lewis (leodhais) y harris (na hearadh).
